La imagen de Peña Nieto en la FIL de Guadalajara

Quiero referirme a lo que sucedió en la FIL de Guadalajara cuando se pidió a EPN nombrar tres libros que lo han marcado; la noticia dio la vuelta y los usuarios de las redes sociales han sido inclementes en su reacción. Desde la lógica de la imagen pública este hecho tiene varias aristas, mencionaré algunas:

1. Un político siempre está en la mira y será juzgado con mayor severidad.

2. Las personas quieren ver en los políticos y, fundamentalmente en quien aspira a ocupar el cargo de mayor responsabilidad del país, a un individuo con cualidades superiores; por ello, el menor error es sobredimensionado.

3. No hay nada más inestable que la opinión pública, y la que tiene que ver con política, lo es aún más. De ahí que la asesoría en imagen se haya convertido en una necesidad.

4. La labor del equipo de asesores es prever los posibles escenarios a los que se puede enfrentar un político, ya lo decía Sun Tzu en El arte de la guerra: “Escoged a los mejores soldados”, a los más aptos y capacitados para prevenir situaciones de crisis.

La tamización selectiva de los datos sensorios deja pasar algunas cosas y excluye otras, de modo que la experiencia percibida en este caso se centró es la vacilación de EPN ¿Ustedes qué piensan?

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4 comentarios en “La imagen de Peña Nieto en la FIL de Guadalajara

  1. Tienes razón la labor de su equipo de asesores no hizo el trabajo elemental de anticipar esa pregunta y dejaron a su producto (Peña Nieto) en el vacío.

    Y te digo algo? Me gusto que sucediera !

  2. Rafael Rebattú dijo:

    Perdón por expresarme en primera persona, pero si hay una persona a la que se le pueda criticar sin tener remordimiento alguno, pues soy yo mismo. Al leer la nota sobre EPN me puse en sus zapatos y recordé lo difícil que es para mí cada semana enfrentarme a cerca de 700 personitas en ceremonia cívica durante los últimos quince años, primero tener el control de la atención de estos en lo que uno va a decir. Segundo saber lo que uno va a comentar y lo más importante el haber escogido las palabras correctas para que ese mensaje llegue con claridad. Cuando he escuchado a los artistas decir que a pesar de los años siguen nerviosos de enfrentarse a una audiencia, lo entiendo perfectamente. Hace unas semanas me quedé paralizado ante lo imprevisto, al tener que cantar a capela el Himno Nacional pues el comandante de la banda de guerra no llegó y la pista de sonido se averío. Sudé como loquito en el desierto. Claro que las expectativas aumentan con la persona que decide estar bajo los reflectores, pero es una chamba que él está pidiendo. Ante las preguntas simples, pues debió haber dado el buen EPN respuestas sencillas. Sobre los libros de su preferencia, me hice la misma pregunta, me hubiera quedado mudo; Sinuhé el Egipcio, La Columna de Hierro, Hamlet… y cualquier título que mencione de seguro iba a dejar de lado muchos autores importantes que han influido en nuestra vida. Para muestra un botón, que respuestas va a dar en una Cumbre de lo que sea, como argumentar una tendencia política cuando no se tiene el guión apropiado. Un líder se sigue manejando por su habilidad de su discurso oral, además de su imagen, o como parte de su imagen misma.

  3. Rafael Rebattú dijo:

    Querida Paulina Peña Pretelini

    Blogger: Héctor Zagal / del muro Lina Ch

    No tengo el gusto de conocerte personalmente. No sé cómo eres, desconozco tus cualidades, tus aficiones, tus intereses. Entiendo tu molestia al escuchar las críticas a tu padre, Enrique Peña Nieto. Son gajes del oficio. Deberás irte acostumbrando a los ataques contra él. En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental. Tu padre es una figura pública y, por ende, sus actos serán juzgados con rigor. “¿Por qué son tan duros con él?”, te preguntarás. Bueno, los funcionarios públicos ganan mucho dinero. Hay miles de personas dispuestas a sufrir críticas y cuestionamientos con tal de figurar en la nómina oficial. El sueldo bien vale esos golpes. ¿No?

    Pero no es de tu padre de quien quiero hablar, sino de ti. ¿Te confieso algo? Me aterra que hayas utilizado la expresión “hijos de la prole” como un insulto. Insisto, es disculpable que te enfades por la burla hacia tu padre. No me asustaría que los llamaras “babosos”, “tontos”. Es más, no le preocupa el que nos hayas llamado “pendejos”. En cambio, no se puede excusar tu menosprecio a los hijos de los trabajadores, de los obreros.

    ¿Oíste del escándalo de las Ladies de Polanco? Descalificaron a un policía llamándolo “asalariado”. Algo similar hiciste tú: descalificas a la mitad del país por su condición social. ¿Qué tiene de malo ser hijo de un obrero? Sabes, yo soy nieto de un minero, un proletario. No me da vergüenza decirlo. ¿Te avergonzarías de tu padre si fuese un vendedor de tamales o un plomero?

    Tu padre, que ha leído la Biblia, te puede recordar una frase de Jesús en el Evangelio: “De la abundancia del corazón, hablará la boca”. Sin pretenderlo, con tus palabras has revelado tu clasismo. Desprecias el trabajo manual. Minusvaloras a quienes se mantienen con su esfuerzo. ¡Qué tristeza que así piense la hija de un candidato presidencial!

    “Hijos de la prole” son, en efecto, quienes estudiaron en escuelas públicas, quienes utilizan el metro, quienes no comen cortes argentinos y quesos españoles, quienes no utilizan zapatos de miles de pesos, quienes no se atienden en el hospital ABC, quienes no viajan en helicóptero. Los hijos de la prole, por el contrario, deben hacer largas horas de filas en las clínicas del seguro social, deben comer carbohidratos (tortillas), deben estudiar en salones sin computadoras, deben apretujarse en los transportes públicos. Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.

    Cuando leas estas líneas has el siguiente ejercicio. Revisa lo que llevas puesto encima: perfume, cremas, desodorante, ropa, zapatos, celulares, aretes. Suma el total. ¿Sabes que traes encima más de lo que una indígena gana durante un año de trabajo duro?

    Paulina, me da terror que pienses así. Tu lapsus reveló tu “realidad”: vives en una burbuja color de rosa. “Hijos de la prole” no es un insulto, sino un título honorable. Este país, que tu padre aspira a gobernar, depende de los obreros, de los campesinos, de los empleados, depende de esas personas a quienes menosprecias.

    Ojalá este gravísimo desliz, no sea fruto de la educación que recibiste en casa. Ojalá y sea culpa tuya, fruto de tu arrogancia (tan propia, eso sí, de la clase alta mexicana). ¿Qué será de México si lo llega a gobernar una persona que desprecia al proletariado?

    Mira Paulina, me parece que por tu bien, debes inscribirte en una escuela pública, reducir tu escolta al mínimo, tomar el metro en horas pico, y ponerte a trabajar. Por si no lo sabes, muchos de los “hijos de la prole” se pagan sus estudios con su trabajo: los hay campesinos, vendedores, obreros. Algunos trabajan desde niños.

    Paulina, haz puesto en riesgo el futuro político de tu padre. Pero lo que es más grave: pones en peligro en riesgo el futuro de México.

  4. Claudia Martínez dijo:

    En verdad es fácil juzgar a las personas, sin embargo en este caso fue una falta imperdonable por parte del equipo de asesores de EPN no advertir este tipo de preguntas; te aseguro que hasta una Miss Universo hubiera podido contestar.
    Muy interesante tu artículo.
    Gracias por compartirlo.

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