La imagen de México

Tomemos el control de la imagen de México, no debemos permitir que terceros la definan por nosotros.

La imagen de nuestro país está influenciada por la visión de Estados Unidos hacia México, ésta se aprecia en las películas, documentales, series de TV, noticias, declaraciones y prejuicios. El conocimiento que se tiene de México en el extranjero se genera a partir de un vecino que nos menosprecia y que nos exhibe como ilegales y villanos. En general la imagen de México está estacionada en las últimas décadas, con acontecimientos como los Juegos Olímpicos de 1968 o el Mundial de Futbol de 1986; de ahí que México comunique obsolescencia y códigos residuales.

Fíjense que recientemente pasé una temporada en Beijing, donde diseñé un Plan Maestro de Imagen para atraer al turista millonario chino y comprobé que, salvo honrosas excepciones, los chinos no conocen México; los que tienen referencias de nuestro país lo relacionan con Cancún, las pirámides, la cerveza Corona, el tequila y el futbol. La débil imagen de México se debe en parte a que existe escasa información disponible en China; por tanto, no es posible esperar que los chinos elijan a nuestro país como destino turístico si para ellos México se confunde entre el conjunto de países de América Latina y el Caribe. Y ello no es de extrañar, puesto que en México el desconocimiento generalizado de lo que ocurre en China también parece ser la norma.

Hay un axioma de la imagen que señala que: “Siempre tomará más tiempo y será más difícil reconstruir una imagen que producirla desde su origen” Dado el desconocimiento de México en China y muchos otros países, esta es una coyuntura para crear su imagen. Un profesor de español de la Universidad de Estudios Internacionales de Pekín me platicó que preguntó a sus alumnos qué pensaban sobre México y éstos le respondieron que no pensaban nada de México; lo que ratifica que sin la imagen del objeto no hay impresión, porque la imagen es lo único que se conserva de una entidad.

Si queremos ser tratados como país emergente, capaz de competir con economías más desarrolladas será necesario parecer y actuar en consecuencia. Para que una imagen sea eficaz es necesario que haya congruencia en los mensajes que se emiten, que lo que se dice sea consecuente con lo que se hace; pues el sistema fuerte de la reputación es el comportamiento. El punto es que es necesario generar de manera consistente símbolos que nos permitan mostrar una imagen diferente, una imagen que nos represente como un país vibrante, que funciona; un país con un pasado prehispánico glorioso y un presente con una gran cultura urbana. Si no hay coherencia en los mensajes que se emiten; estamos dejando que otros definan la imagen de México sin reparar en los grandes perjuicios que ello representa.

Tomemos el control de la imagen de México, no debemos permitir que terceros la definan por nosotros. Este es un exhorto para todos los mexicanos, en especial para aquellos que tienen más capacidad para transformar las instituciones y que alguna vez han tenido el gran sueño de ver a un México próspero, productivo y justo.

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