A los gobiernos se les juzga por lo que hacen, no por lo que dicen que son

A propósito de la nueva imagen gráfica del estado de México, quiero dar mi punto de vista desde la lógica de la reputación.

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No importa el monto del presupuesto que se dedique a la publicidad, ésta no va a rendir los frutos deseados si la comunicación conductual contradice lo enunciado. La publicidad y las relaciones públicas son herramientas valiosísimas, pero a los gobiernos se les juzga por lo que hacen, no por lo que dicen que son; por lo tanto, la creencia de que se puede recurrir únicamente a la publicidad para mejorar su imagen ha probado ser un elemento pernicioso. En ocasiones es difícil convencer a los gobernantes de que las frases hechas y el logo son sólo un recurso y que la reputación debe ganarse.

 

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La imagen de los servidores públicos

Ante la incesante aparición de nuevos medios a través de los cuales transmitir mensajes nos enteramos de actos de servidores públicos o de sus familias que son reprobados por la sociedad. La protagonista en esta ocasión fue la directora de Protección Civil de Cortázar, Guanajuato, María Guadalupe Mancera, quien fue suspendida de su cargo luego del escándalo por un video que se difundió en donde se observa a la funcionaria bailando eróticamente.

Los hechos usualmente tienen varias lecturas, pero desde la lógica de la imagen pública es necesario que un funcionario aparezca como ejemplo de corrección y eficiencia; eso es lo que espera la ciudadanía, y ello es así porque el poder tiene más relación ‘con lo divino que con el mundo natural’ (Leyes del poder). Los gobernados esperan que quienes los gobiernan estén dotados de una personalidad y de una inteligencia superiores; por ende, cualquier error es juzgado de manera más severa.

Todo fortalece o debilita la imagen, no importa si los errores se comenten en días de descanso o laborales, por el servidor público o sus familiares, pues en el juego del poder se juzga por el efecto de las acciones y no por las intenciones. Cualquier cosa que percibimos produce una imagen que tiene el poder de generar actitudes, y de las actitudes de los ciudadanos dependerá el éxito o fracaso de las instituciones, partidos políticos o servidores públicos. Éstos deben tomar en cuenta que todo es juzgado por su apariencia y que no pueden darse el lujo de descuidar su imagen. ¿Ustedes que piensan?

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“No importa lo que eres, sino lo que la gente cree que eres”